Alimentación durante el embarazo

Durante estos meses debes cuidar al máximo tu alimentación porque la salud de tu bebé y la tuya dependen de ello. Las máximas que debes seguir en tu dieta son variedad y calidad. Una mujer embarazada no debe comer por dos, tan solo debe incrementar su ingesta en 250-300 calorías.

Las comidas deben ser ricas en alimentos frescos, principalmente cereales, frutas, verduras, pescados, carnes, huevos y lácteos. Se deben evitar los alimentos muy grasos y moderar la ingestión de sal, azúcar y excitantes como la cafeína y la teína. No debes olvidar tomar muchos líquidos. Se recomiendan 8 vasos de líquidos para mantener el cuerpo correctamente hidratado.

A continuación, comentamos detalladamente los alimentos que debes consumir, las raciones recomendadas y su importancia durante el embarazo:

  • Los cereales y legumbres (6 o 10 raciones diarias). Aportan hidratos de carbono saludables para cubrir las necesidades energéticas de la madre y su pequeño. Además, contienen proteínas vegetales que son esenciales en esta etapa.
  • Las verduras (3 o 5 raciones diarias). Son ricas en fibra y ayudan a prevenir el estreñimiento. Además, son una fuente indispensable de vitaminas y minerales. Son especialmente importantes los vegetales de hoja verde que son ricos en hierro y ayudan a prevenir la anemia en este periodo.
  • Los lácteos (3 o 4 raciones diarias). Son la fuente principal de calcio, mineral imprescindible para la formación y mantenimiento de de los huesos, los músculos, el corazón, los nervios y participa en el proceso de coagulación y en muchas actividades enzimáticas. Si no te gusta mucho la leche puedes incorporar el calcio con los yogures y el queso.
  • La fruta (2 o 4 raciones diarias). Ayuda a prevenir en estreñimiento y aportan las vitaminas y los minerales tan indispensables para el organismo. No olvides tomar frutas ricas en vitamina C como los cítricos, las fresas y los kiwis. La vitamina C es esencial en muchos procesos metabólicos pero no se almacena y debe domarse diariamente.
  • Las proteínas (2 o 3 raciones diarias). Son importantes para el crecimiento y desarrollo del nuevo ser. Es recomendable tomar pescado al menos 3 veces por semana y evitar las carnes grasas como hamburguesas y salchichas. También es bueno comer vísceras por su alto contenido en hierro.

Durante el embarazo debes hacer 3 comidas diarias pero si tienes afecciones digestivas como la acidez o las nauseas puedes hacer 5 o 6 ingestas, reduciendo las cantidades. Si tienes hambre entre horas puedes comer un yogur, queso, zumos naturales, frutas y verduras. Debes evitar los tentempiés muy grasos o con mucha azúcar. Y recuerda moderar el consumo de sal para prevenir la preeclampsia.

Durante el embarazo es probable que tengas más sed de la habitual, el agua es la mejor opción para calmar la sed sin un aporte extra de calorías. También puedes acompañar la ingesta de agua con otros líquidos como los zumos naturales, infusiones sin teína y refrescos sin gas.

El recién nacido y la llegada a casa

La llegada del bebé a casa es un momento muy alegre que provocará muchos cambios en la vida familiar. Un bebé requiere muchas atenciones y cuidados, y los padres se pueden llegar a angustiar porque no saben cómo actuar ante situaciones totalmente nuevas. Te llevará unos días sincronizar los relojes con tu bebé. No te preocupes, estás viviendo una experiencia única y nueva que requiere un aprendizaje. Tu bebé no es capaz de distinguir entre el día y la noche, come cuando le apetece, y llora cuando tiene que decirte algo. A medida que pasen los días aprenderás a identificar las señales del pequeño.

Un recién nacido duerme entre 16 y 20 horas distribuidas en 6 o 7 periodos. Puedes ayudar a tu bebé a distinguir entre el día y la noche, para que duerma periodos más largos coincidiendo con tus horas de sueño. Durante el día coloca el moisés en el salón, es una habitación con mucha claridad donde podrá escuchar ruidos habituales de una casa. Durante la noche deja dormir a tu bebé en oscuridad y en silencio. No olvides acostar al recién nacido de lado y cambiarle de posición en cada toma para que no se deforme su cabecita. Es importante darle al bebé señales de que llega la noche. La mejor forma de hacerlo es con un baño y un masaje relajante. Por otro lado, es recomendable dar un paseo todos los días. Podréis respirar aire puro y tomar el sol, necesario en la síntesis de vitamina D. A ti te ayudará a recuperar la forma y mejorar la circulación, y a tu bebé le permitirá descubrir el mundo que le rodea.

Alimentación

El recién nacido se alimenta entre 7 y 8 veces al día y exclusivamente de leche, ya sea por lactancia materna y a demanda, o a través de las leches de fórmula, siguiendo las indicaciones del fabricante. La lactancia materna es el alimento ideal para el recién nacido, cubre todas sus necesidades, activa sus defensas, reduce el riesgo de alergias y favorece también la relación afectiva entre la madre y el hijo. Si has decidido dar de mamar a tu bebé debes seguir una dieta sana y equilibrada, rica en líquidos y lácteos. No olvides tomar tus suplementos. Recuerda que el yodo es imprescindible para el correcto desarrollo cerebral del niño, y que la leche materna es la única fuente de yodo que tiene tu hijo. También es recomendable que sigas tomando hierro (90mg) para recuperarte tras el embarazo y el parto. Cuídate, y evita ingerir medicamentos, café, alcohol, tabaco y drogas, que pueden llegar a tu bebé a través de la leche y se muy perjudiciales. En ocasiones, surgen algunas dificultades durante la lactancia. Consulta a tu matrona o en visita la asociación de apoyo a la lactancia más cercana. Ellos te ayudarán a resolver todas tus dudas y a solventar las dificultades que puedan surgir durante la lactancia.

Cuidados del recién nacido

Tu bebé recién nacido necesita estar bien alimentado, limpito y que le atiendas y consueles cuando llora. Para asegurarte que come lo que necesita debes pesarlo todas las semanas con la misma ropa en tu farmacia. Si detectas una pérdida de peso después de la primera semana debes llevarlo al médico porque no está comiendo lo suficiente.

Por otro lado, la higiene es indispensable para evitar infecciones, irritaciones alergias… Debes bañar al bebé 1 vez al día, hidratarlo con aceites y cambiarle el pañal en cada toma o cuando esté sucio. En cada cambio hay que lavarle bien el culito y utilizar cremas en esa zona para evitar las irritaciones, pues son muy molestas para él. Los ojos y la nariz necesitan una limpieza especial. Los ojos se deben limpiar con suero fisiológico y gasas estériles. La nariz también debe limpiarse con suero fisiológico y un aspirador nasal. Nunca utilices bastoncillos para los oídos, porque podrías dañar sus tímpanos. Normalmente, la cura del cordón y cortar las uñas son los temas de higiene que más preocupan a las madres. Las uñas son muy pequeña y a veces tenemos miedo de hacer daño al bebé cuando se las cortamos. Puedes esperar a que se duerma para hacerlo, pero es importante cortarlas a menudo para evitar que se arañe. Por otro lado, en la cura del cordón es importante que sigas las instrucciones de las enfermeras. Ellas te mostrarán trucos para bañar a tu bebé y como curarle el cordón. Aprovecha este momento para resolver todas tus dudas. Tu pequeño también tiene la piel muy delicada. Por eso, estará más cómodo con ropa de algodón, que debes lavar con un detergente pH neutro para evitar que se irrite su piel. Recuerda que el sistema inmune de tu bebé es aún muy inmaduro. Para evitar que coja una gastroenteritis debes lavar y esterilizar biberones y chupetes.

El llanto del bebé es una de las cosas que más ansiedad genera en los padres. El niño puede llorar por varios motivos: hambre, pañal sucio, gases, sueño, calor, frío, picores, sustos, necesidad de mimos… Cuando llore debes cogerle en brazos, llevarle a un sitio más tranquilo, revisar su pañal, intentar quitarle los gases, acunarle, ofrecerle alimento. No te preocupes, en pocas semanas conocerás a tu bebé y comprenderás mejor sus exigencias.

Visitas al médico

Por lo general, debes visitar al médico dos o tres veces durante el primer mes. Es recomendable que vayas apuntando todas las dudas que te surjan y las preguntes durante la consulta. Puedes pedir ayuda a tu matrona si tienes problemas con la lactancia y tienes que acudir a urgencias si el bebé pierde peso, está amarillo, tiene fiebre, vómitos o diarrea, aparece una erupción en la piel o desprende un olor desagradable del cordón umbilical.